¿Qué tal de salud están tus amortiguadores?

Los amortiguadores son los dispositivos encargados de absorber los golpes e impactos del neumático contra el asfalto, ayudando a que las ruedas del coche se mantengan en constante contacto con el suelo. Estas piezas son las encargadas también de frenar las oscilaciones que provocan los baches o maniobras bruscas. De esta forma, además de ayudar a mantener el control y la estabilidad del neumático, ayudan a que sufran menos y que no se desgasten ni se dañen antes de tiempo ya que con amortiguadores en mal estado, los neumáticos pueden llegar a desgastarse y reducir su vida útil hasta en un 20%.

 

Estos ingenios son tan importantes como los neumáticos o frenos a la hora de garantizar la seguridad en la conducción. De hecho, el sistema de amortiguación es esencial para mantener el control del vehículo, sobre todo a altas velocidades, ya que influye directamente en el comportamiento de los frenos, la dirección y la estabilidad del vehículo. Por este motivo, preocupa descubrir, como señala una encuesta realizada por el GESAFA (Gabinete de Estudios para la Seguridad del Automóvil de los Fabricantes de Amortiguadores), que el 92% de los conductores no considera necesario revisar periódicamente a los amortiguadores.

 

Es muy importante no olvidar que unos amortiguadores desgastados o en mal estado suponen un riesgo para la seguridad vial, ya que no tienen la capacidad de absorber adecuadamente las fuerzas a las que se somete el coche, aumentan las distancias de frenado y afectan a la estabilidad del vehículo. Además, reducen la capacidad de tracción de los neumáticos, perdiendo adherencia al asfalto e incrementando por tanto el riesgo en las conducciones sobre suelo mojado. También hacen fallar el funcionamiento del ABS , producen desviaciones peligrosas al avanzar y desgastan mucho antes los neumáticos. O sea, todo un preocupante seguido de posibles problemas de seguridad para la conducción.

 

¿Cómo reconocer el momento en el que toca jubilar a nuestros amortiguadores? Uno de los principales inconvenientes para cambiar los amortiguadores es la falta de un indicador que nos diga cuándo debemos hacerlo. Lo ideal es, evidentemente, realizar una revisión periódica del sistema de amortiguación, al menos cada 20.000 o 30.000 kilómetros, y se recomienda cambiarlos entre 65.000 y 90.000. Además, los cambios deben realizarse por ejes, es decir, de dos en dos. A continuación te enumeramos algunas de las señales que pueden estar indicándonos la necesidad de sustituir a los amortiguadores.

 

  • La carrocería de tu coche se balancea.
  • Notas que las ruedas rebotan.
  • La dirección vibra.
  • La suspensión se hunde.
  • Tu coche pierde estabilidad al trazar las curvas.
  • El morro del coche se hunde demasiado al frenar.
  • El viento lateral influye en gran medida en el comportamiento de tu coche.
  • Percibes perdidas de aceite de los amortiguadores.
  • El desgaste de tus neumáticos es irregular a lo largo de las cubiertas, con zonas anormalmente más desgastadas.
  • Desgaste anormal en rótulas y componentes de caucho-metal relacionados con la suspensión.

 

Si a pesar de todo, no estás seguro de que tu coche tenga ninguno de estos síntomas, siempre puedes poner las manos sobre el capó y empujar con fuerza hacia abajo. Si el coche oscila más de una vez, significará que los amortiguadores están desgastados.

 

¿Y cuál es la solución a un sistema de suspensión desgastado? Fácil, muy fácil: que visites, sin más demora, tu taller de cabecera, es decir, algunos de los talleres oficiales de nuestra red de concesionarios .

 

 

MOVENTO TE RECUERDA…

Los amortiguadores son, en buena parte, los responsables de garantizar una buena adherencia de nuestro coche en el asfalto. En caso de que funcionen anómalamente, acude a tu taller de cabecera y sustitúyelos lo antes posible.